13 de julio de 2009
Los dioses estaban juguetones ese día. Aprovechando sus poderes, transportaron a todos los miembros de las tribus lo más lejos posible de sus aldeas. Los nativos, sorprendidos por la situación, emprendieron el camino de vuelta a sus casas sin saber que no lo iban a tener nada fácil. Desde arriba, jugando con los elementos, hacían que fuera imposible atravesar un simple bosque o que no hubiera manera de avanzar atrapados en una densa niebla. Cada cierto tiempo desataban un vendaval por sorpresa que aún hacía más difícil el movimiento de los aldeanos. Tras pasar un buen rato disfrutando de las desventuras de los mortales, los habitantes del mundo celestial vieron como los habitantes dirigidos por el valeroso jefe Llord'hi llegaban por pocos minutos los primeros a su aldea.
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