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Intentando mantener el ritmo (II)


28 de enero de 2008

El viernes por la noche enseñé a Mons a jugar al Alexandros. Tras una breve explicación de las reglas que son más sencillas de lo que parece viendo el papel que ocupan, empezamos a conquistar. Empecé tomando un par de mini-provincias y Mons una más o menos del tamaño de las dos mías juntas. Recaudé una vez sin darme cuenta que ella puntuaba más pues tenía yo dos gobernadores en mi nueva provincia grande. Para continuar con el desastre, gasté cartas en quitarle un territorio que tampoco era tan grande. Alexandros se alejaba (otro error táctico por mi parte) de la zona con provincias delimitadas y Mons consiguió pagar las cartas necesarias para quedarse con una mega-porción del tablero. Ya solo me quedaba ver esperar el fatal desenlace de la partida. Alexandros nunca volvería para dividir la enorme provincia y con un par de turnos recaudando acabó con mis sueños de grandeza.

Yogur Griego


13 de enero de 2008

Acabo de llegar de pasar una noche lúdica en casa de José Ignacio y aunque hemos jugado a unos cuantos juegos, os contaré cómo ha ido la partida de Alexandros que hemos jugado José Ignacio, Esther y yo.



Básicamente, el juego consiste en ir moviendo a Alejandro Magno, que va dejando un reguero de muralla a su paso (ver foto), y después hacer dos de estas cuatro acciones:
  • Coger carta
  • Ocupar una provincia vacía (un territorio conexo delimitado por costa o barreras)
  • Ocupar una provincia de otro jugador, pagando un huevo de cartas, por cierto
  • Recaudar impuestos
  • Coger un muñeco tuyo del tablero, que tenías ocupando una provincia
Al recaudar impuestos todo el mundo cobra tantos puntos como triángulos vacíos (sin símbolos) tenga en su provincia, y para ocupar provincias tienes que pagar con cartas en función de los simbolitos que haya en la provincia. Y el objetivo es llegar a 100 puntos.

Pues bien, al principio de la partida he cerrado unas cuantas provincias y a partir de ahí me he dedicado a recaudar impuestos en cada turno, ya que tenía más puntos que los demás y cada vez que recaudaba aumentaba la distancia con mis competidores.

José Ignacio, por su parte, intentaba dividir mis provincias en trozos (moviendo a Alejandro Magno astutamente).

Y Esther, mientras luchaba por no caer rendida en los brazos de Morfeo, y por no saber muy bien qué hacer, iba recolectando cartas todos los turnos.

En la recta final, y casi por arte de magia, Esther ha invertido los millones de cartas que tenía en su mano en quitarles las provincias a los demás y a recaudar impuestos, cual hordas vikingas sedientas de venganza. Resultado: en la última recaudación me adelanta, se pone 101 a 99 y gana la partida.

Yo que me veía ganador, me toca volverme a casa a las cuatro de la mañana, con la miel en los labios, el Alexandros bajo el brazo y pensando en qué iba a escribir en el blog ;)

Ha estado divertido, jejeje

La Gran Muralla


29 de diciembre de 2007

Mientras se jugaba la 1ª semifinal del EJ-4, tuve oportunidad de probar el Alexandros con Gregorio y Laura. Lo había visto de oferta en la pecera y no me decidí a comprarlo pero después de jugar, hemos hecho un pedido inmediatamente. Para ganar el juego hay que ser el primero en llegar a 100 puntos de victoría consiguiéndolos al recaudar los impuestos que generan tus territorios. Las propiedades de cada uno se van delimitando por el movimiento sobre el tablero del muñequito de Alexandros y cada vez que un jugador tenga materias primas para pagar el precio de un territorio lo puede reclamar para él y cobrar más adelante los impuestos.