Cada uno lo suyo


13 de julio de 2009


Ante sus ojos se encontraba la tierra prometida. Tras aquel accidentado viaje cruzando el océano por fin lo habían conseguido. En ese preciso momento aparecieron aquellos rasgos de nuestro carácter que nunca confesamos como propios. La avaricia, la envidia y otros se adueñaron de la situación Todos querían para ellos los mejores territorios y como en una competición, las familias se pusieron a toda velocidad a vallar parcelas. Sin nadie que impartiera justicia, por un momento se impuso el sentido común y decidieron que cada parcela vallada se la quedaría quien más miembros de su clan tuviera dentro de ella. Así, los MacGeorge aprovecharon la ventaja que les dio un pequeño estudio previo que habían hecho en su tierra natal sobre la orografía del destino y acabaron poseyendo un mayor territorio y más fértil que los O'Mons.

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