Sol de justicia


13 de julio de 2009


Monsés III y Amejhordi I se divertían compitiendo entre ellos en las cosas más dispares. En esta ocasión quisiera relataros uno de sus juegos que tuvo a toda la población del valle del Nilo "entretenida" durante mucho tiempo.
Una mañana cualquiera, después del habitual baño en leche de burra, mientras desayunaban frugalmente empezaron con una de sus pueriles discusiones sobre quién de los dos sería mejor faraón. Lo que empezó como una niñería acabó en una apuesta nada desdeñable: se propusieron conocer quién de los dos conseguiría acabar antes tres pirámides. Prácticamente no había reglas. Se podían derruir plantas ya acabadas, propias o ajenas; construir con material defectuoso incluso en sus propios edificios; dejar libres escarabajos voraces en las tiendas de los equipos de construcción rivales e incluso colocar tesoros ocultos para dar más valor a la obra.
Amejhordi construyó con eficacia y saboteó en diversas ocasiones la obra rival pero aún acabando la obra con mayor velocidad no consiguió que sus pirámides fueran tan valoradas por el equipo de arquitectos de la corte como las de su consorte por 5 míseros votos de diferencia.
De caracter rencoroso, se pasó meses insistiendo hasta que consiguió una revancha por parte de Monsés. En esta ocasión, con el orgullo muy castigado por la lección anterior, además de construir a una velocidad increíble logró unos acabados que lograron la práctica unanimidad por parte del jurado.

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