15 de abril de 2009
Otro de esos juegos facilísimos de aprender y que llena cualquier huequecillo mientras se acaba la cena o para jugar en paralelo mientras Gabriel piensa. El rey tiene invitados a almorzar. Como en un buffet libre, los invitados se dedican a llenar su plato de comida para compararlo al final con el del rey. Todos los ingredientes que tengamos en menor o igual número que el monarca nos reportarán puntos. Los demás nada. El rey, todo modestia, va comiendo de las sobras y, además, su mascota siempre pilla algo del plato de su amo. Así se conforma la composición del plato del rey siempre a la vista para que podamos controlar los pinchos que colocamos en el nuestro.
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