3 de febrero de 2008
¿Por qué siempre hago las session report a altas horas de la noche?
Acabo de llegar de casa de José Ignacio de echar unas partidillas (todo juegos de cartas, ¡viva mi año temático!): Esther, José Ignacio, Ximo, Ana y yo.
La velada ha empezado con el Ohio (juego de Knizia al que se puede jugar perfectamente con la baraja de Sticheln, como tantos otros); es un juego de llevarse bazas y lo hemos probado a 3, a 4 y a 5. Parece bastante interesante, pero como he quedado último en todas casi que mejor lo comento en otra ocasión ;)
Después hemos jugado unas cuantas al Sticheln. Me ha encantado :) Es de llevarse bazas, pero la gracia es que cada jugador elige al principio de la partida una carta de la mano que decide su "misery color". Y todas las cartas que te lleves de tu misery color te restan tantos puntos como el número de la carta (van del 0 al 14 con 5 jugadores), mientras que las otras valen un maldito punto. Lo que interesa, entonces, sobretodo es no sólo no llevarte puntos negativos, sino hacer chupar negativos a la gente. Para rematar la jodienda, cualquier palo que no sea el de mano es triunfo, jejejeje. Hemos puteado bastante a to quisqui y nos hemos reído bastante (y me parece que todos hemos ganado al menos una!).

Para cambiar un poco después de tanto jugar a juegos de bazas, he sacado el Saboteur. Al ser 5 jugadores había 2 o 1 saboteadores. Cosas del destino, en las 3 rondas en que consiste la partida, les ha tocado saboteadoras a Esther y a Ana (a Esther, además, se le ve el plumero enseguida, jajajaja). Las saboteadoras no han logrado su objetivo en ninguna ronda salvo en la última, en la que yo las he ayudado (dando un giro inesperado) porque había calculado que si ninguno de los mineros conseguía pepitas de oro, yo ganaba la partida. Pero un fallo de cálculo ha hecho que empatáramos Ximo y yo, y eso que tuve en mi mano el ganar... Nos hemos reído mucho de la cara de impotencia de Esther :P

Para rematar la noche, Ximo y Ana han sacado su Chez Geek y me han enseñado a jugar (los demás sabían todos). La curva de aprendizaje es un poco lenta, porque hay muchas cosas que aprenderse y porque no eran horas, pero cuando le pillas el tranquillo es bastante cachondo...(y he ganado! yeeehah).
La idea básica es que cada jugador es un vago redomado que vive en uno de los cuartos de la casa que compartes con los demás jugadores, y tienes un curro, y ganas pasta... y, bueno, vas haciendo cosas para ir ganando puntos de vagancia (pillar unos porros, ir de compras, un polvete rápido...) y a veces se te cuelan gorrones en tu cuarto... y bueno, ¿quién no ha compartido casa? Una risa!!
Y lo mejor: Ximo me ha acercado a casa con el coche! xDD
ale, nos vemos pronto
Acabo de llegar de casa de José Ignacio de echar unas partidillas (todo juegos de cartas, ¡viva mi año temático!): Esther, José Ignacio, Ximo, Ana y yo.
La velada ha empezado con el Ohio (juego de Knizia al que se puede jugar perfectamente con la baraja de Sticheln, como tantos otros); es un juego de llevarse bazas y lo hemos probado a 3, a 4 y a 5. Parece bastante interesante, pero como he quedado último en todas casi que mejor lo comento en otra ocasión ;)
Después hemos jugado unas cuantas al Sticheln. Me ha encantado :) Es de llevarse bazas, pero la gracia es que cada jugador elige al principio de la partida una carta de la mano que decide su "misery color". Y todas las cartas que te lleves de tu misery color te restan tantos puntos como el número de la carta (van del 0 al 14 con 5 jugadores), mientras que las otras valen un maldito punto. Lo que interesa, entonces, sobretodo es no sólo no llevarte puntos negativos, sino hacer chupar negativos a la gente. Para rematar la jodienda, cualquier palo que no sea el de mano es triunfo, jejejeje. Hemos puteado bastante a to quisqui y nos hemos reído bastante (y me parece que todos hemos ganado al menos una!).
Para cambiar un poco después de tanto jugar a juegos de bazas, he sacado el Saboteur. Al ser 5 jugadores había 2 o 1 saboteadores. Cosas del destino, en las 3 rondas en que consiste la partida, les ha tocado saboteadoras a Esther y a Ana (a Esther, además, se le ve el plumero enseguida, jajajaja). Las saboteadoras no han logrado su objetivo en ninguna ronda salvo en la última, en la que yo las he ayudado (dando un giro inesperado) porque había calculado que si ninguno de los mineros conseguía pepitas de oro, yo ganaba la partida. Pero un fallo de cálculo ha hecho que empatáramos Ximo y yo, y eso que tuve en mi mano el ganar... Nos hemos reído mucho de la cara de impotencia de Esther :P
Para rematar la noche, Ximo y Ana han sacado su Chez Geek y me han enseñado a jugar (los demás sabían todos). La curva de aprendizaje es un poco lenta, porque hay muchas cosas que aprenderse y porque no eran horas, pero cuando le pillas el tranquillo es bastante cachondo...(y he ganado! yeeehah).
La idea básica es que cada jugador es un vago redomado que vive en uno de los cuartos de la casa que compartes con los demás jugadores, y tienes un curro, y ganas pasta... y, bueno, vas haciendo cosas para ir ganando puntos de vagancia (pillar unos porros, ir de compras, un polvete rápido...) y a veces se te cuelan gorrones en tu cuarto... y bueno, ¿quién no ha compartido casa? Una risa!!
Y lo mejor: Ximo me ha acercado a casa con el coche! xDD
ale, nos vemos pronto
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