3 de septiembre de 2007
Este domingo hemos probado el Ferrocarril al Oeste. Lo compré hace más de 20 años, pero había quedado relegado a un rincón en un armario en el piso de mis padres. No tiene mucho jugo. Se monta el tablero de juego con todas las piezas boca abajo excepto la salida (Chicago) y la meta (Kansas). A mitad de camino se coloca el río también boca abajo (la mitad de las piezas son agua, sin puente para cruzar). Colocas la locomotora y el equipo de construcción en la salida y ya se puede empezar. En cada turno tiras el dado y es el número de casillas que el equipo de construcción puede avanzar, destapándolas a su paso y colocándolas en plan puzzle para conformar una vía férrea continua. Cuando el equipo de construcción acaba, mueves la locomotora las casillas que quieras. El primero que llega a Kansas gana la partida. No me extiendo más. No me convenció mucho. Para curiosos, el 15-S.
No hay comentarios:
Publicar un comentario