25 de mayo de 2009
En el último pedido peceril, Aidi me recomendó este juego. Hoy, en plena resaca de Granollers y con la cabeza como si la hubieran utilizado como gong en Japón, lo hemos estrenado. En la caja indica 5+, pero en casa va a ser 3,5+ pues Vïctor ya casi lo ha pillado con una sola partida. Juego de rapidez, de los que a mí no me gustan ¡lo que hace un padre por un hijo!
Se empieza con dos "puntos de victoria" y hay que llegar a 5. Se colocan al lado del mazo los disquitos con los lobos (tantos como jugadores-1) y el de la oveja y a jugar. Se gira una carta y se pueden dar 3 casos:
- Hay un lobo: Todos como locos a coger un disco con lobo. Ooops que mala suerte hay uno que no puede coger... a devolver un punto.
- Hay una oveja: Todos como locos a coger el disco de la oveja. El más rápido trinca un punto. ¡Cuidadín! Hay lobos escondidos en plan aprendices de Wally que hacen que con los nervios y la prisa trinques el disco blanco y la pringues. A devolver un punto.
- No hay oveja: Quietos paraos. Que nadie toque nada o pagará un punto. Siguiente carta.
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