
Jugué en la única eliminatoria en la que solamente se clasificaba un jugador. La distribución de los hexágonos dejó en muy mala situación a los ladrillos, en un 2, un 11 y un 5 (que se vistió de 12 pues no había manera de que saliera). Con esta situación la partida se jugó a cámara lenta, el ladrón aparecía cada dos turnos y los ladrillitos en el almacén. El pastor Julio empezó a juntar ovejitas consiguiendo transformar sus poblaciones en ciudades una tras otra. Obtuvo además la carta del ejército más grande y resolvió la partida con una buena recolección gracias a sus ciudades.
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